Los seres humanos estamos rodeados de miedos, los cuales nos limitan y empobrecen nuestra calidad de vida. Regularmente la gran mayoría de los problemas mentales de los que los seres humanos padecen tienen su raíz en el miedo. Existe el miedo al fracaso, a no ser aceptado, a la crítica incluso el miedo a nosotros mismos del que nos enfocaremos a hablar en este documento. Estos miedos existen y atacan debido al gran cumulo de condenaciones que tenemos a lo largo de nuestra vida provenientes de nuestros padres, familiares, amigos, relaciones pasadas, medios de comunicación masiva, religión, la sociedad en general, etc. Que provocan desees esconderte de ti mismo, debido a tanta basura que se acumula en nuestro ser.
Por esta razón a muchas personas no les gusta estar solas, porque durante la soledad nos encontramos con nosotros mismos y podemos ver todos los defectos que nos han hecho creer que tenemos, por ello tratas de llenarte con cosas externas, innumerables pasatiempos y distracciones otros se encargan de estar ocupados en un trabajo o estudiando carreras muy pesadas con el simple fin de no encontrarse con uno mismo. El hecho de estar solos significa para muchos seres humanos la tristeza máxima, la peor maldición que pudiese existir y cuando alguno llega a este punto comienza la desesperación, la depresión y la tristeza. Incluso al momento de irnos a dormir implica estar solos y muchos son incapaces de conciliar el sueño debido a la desesperación que les provoca el verse a sí mismos.
Nuestros padres son las primeras personas con las que tenemos contactos, por lo tanto son los primeros con los que interactuamos y en consecuencia también nos transmiten sus miedos y nos enseñan a tener los nuestros. Todo comienza cuando somos pequeños, en el momento en el que queremos interactuar con el entorno, todo un mundo por descubrir esta frente a nosotros, un sin fin de nuevas emociones nos están esperando, sin embargo en ese momento nuestros padres o algún adulto se encarga de decirnos NIÑO ESTATE QUIETO, TE QUIERO AHÍ SENTADITO Y CALLADITO!, en este momento hemos aprendido el miedo a expresarnos, a ser nosotros mismos, porque nos enseñan que lo que nosotros queremos o deseamos hacer no es algo correcto, pero como una adulto que nos lleva quizás 30 años de diferencia, puede saber la emoción de estar en un mundo nuevo y querer explorarlo, el adulto está comparando toda su experiencia, todo su conocimiento sobre el mundo y también compara sus males contra una mente limpia e inocente que comienza a explorar el mundo.
Después de nuestro primer acercamiento con el miedo, llegamos a la escuela y comenzamos explorar otros miedos, el miedo a reprobar, a faltar a clases, muchas veces los profesores y tutores se basan únicamente en una calificación para determinar el rendimiento académico, sin embargo muchos quizás no notan, que muchos niños no tienen una alimentación adecuada, problemas familiares o los padres están tan ocupados en el trabajo que ignoran por completo que sucede con sus hijos.
En nuestra relación con los compañeros de clases desarrollamos el miedo a hacer el ridículo, a la burla, a ser diferentes, pero como no?, si desde que somos pequeños estamos criados por un televisor que nos muestras que no hay nada peor que tener barros en la cara y que debemos usar ciertos productos para evitarlos (sin que se haya verificado realmente que estos funcionen), que si no usamos cierta pasta nadie se nos va a acercar, o si la ropa que usamos no es de diseñador, o si somos muy morenos, bueno en fin existen un sinfín de complejos provenientes de la TV. En si la publicidad utiliza estos miedos para hacer efectiva su campaña, y día con día somos objetos de un intenso bombardeo de estos mensajes, por radio, por TV, espectaculares, etc. Y siempre atacando nuestros miedos, por esta razón a los seres humanos nos cuesta demasiado expresarnos, todo nos da pena, bailar, cantar decir exactamente que nos molesta y por ello casi siempre decimos verdades a medias y no existe una sinceridad ni con uno mismo.
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